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Alfonsina Storni

En una época en la que la voz femenina apenas encontraba lugar en la literatura, Alfonsina Storni irrumpió con una escritura valiente, íntima y profundamente moderna. Su obra, atravesada por el amor, la crítica social y la búsqueda de identidad, la convirtió en una de las figuras más influyentes de la poesía latinoamericana del siglo XX.

Una vida marcada por la lucha

Nacida el 29 de mayo de 1892 en Sala Capriasca y criada en Rosario, Storni vivió desde joven las dificultades económicas y los prejuicios de una sociedad conservadora. Fue maestra, actriz y periodista, oficios que le permitieron sostenerse mientras construía una carrera literaria en la ciudad de Buenos Aires.

Madre soltera en tiempos en que eso implicaba un fuerte estigma, su experiencia personal se filtró en una obra que cuestionaba abiertamente los mandatos de género. Desde sus primeros libros, como La inquietud del rosal (1916), su poesía comenzó a delinear un estilo directo, emocional y crítico.

Literatura: entre la pasión y la rebeldía

La escritura de Storni fue un acto de resistencia. En poemas como “Tú me quieres blanca”, denunció la doble moral masculina, mientras que en otros textos exploró la vulnerabilidad, el deseo y la independencia emocional de la mujer.

Su vínculo con otros escritores de la época, como Horacio Quiroga, alimentó tanto su vida intelectual como su mundo afectivo. Aunque no existen certezas absolutas sobre todos sus romances, su obra deja entrever amores intensos, a veces frustrados, que marcaron su sensibilidad.

También formó parte de un círculo literario donde coincidió con figuras como Leopoldo Lugones, en un ambiente dominado por hombres, donde su voz se abrió paso con firmeza.

Enfermedad, soledad y el peso del tiempo

En la década de 1930, su vida comenzó a oscurecerse. El diagnóstico de cáncer de mama y las secuelas físicas de una cirugía agravaron un estado emocional ya frágil. A esto se sumó la pérdida de amigos cercanos, entre ellos Quiroga, cuya trágica muerte la afectó profundamente.

La sensación de soledad y desgaste vital se intensificó, y su poesía adquirió un tono más introspectivo, marcado por la angustia y la reflexión sobre la muerte.

El final en el mar

El 25 de octubre de 1938, en la ciudad de Mar del Plata, Alfonsina Storni tomó una decisión que la inmortalizaría tanto como su obra. Se internó en el mar durante la madrugada, poniendo fin a su vida.

Días antes había enviado su último poema, “Voy a dormir”, al diario La Nación. En él, con una serenidad estremecedora, parecía despedirse del mundo:

“Déjame sola: oyes romper los brotes…
te acuna un pie celeste desde arriba
y un pájaro te traza unos compases
para que olvides… Gracias. Ah, un encargo:
si él llama nuevamente por teléfono
le dices que no insista, que he salido…”

Su muerte inspiró una de las canciones más emblemáticas de la música latinoamericana, “Alfonsina y el mar”, que recrea poéticamente su despedida frente al océano.

Legado eterno

Hoy, la figura de Alfonsina Storni sigue creciendo con el tiempo. Su obra no solo abrió caminos para las escritoras que vinieron después, sino que continúa interpelando a nuevas generaciones con una vigencia sorprendente.

Fue una mujer que escribió contra el silencio, que amó sin pedir permiso y que, finalmente, eligió el mar como último refugio. En sus versos, aún hoy, resuena la fuerza de quien se atrevió a vivir y a decir.



Autor:EDITORIAL

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