Warning: mysqli_stmt::close(): Couldn't fetch mysqli_stmt in /home/c2060665/public_html/articulo.php on line 137

Un Niño, Tú Hijo

Vivimos en tiempos en los que los padres ya no crían hijos… crían “imagen”.

Niños que lucen bien en fotos, delante de familiares, delante de profesores, delante del mundo.

Niños que son “perfectos”, “los mejores”, “los más educados”, “los más guapos”.

Pero un niño no es un trofeo, no es un escaparate.

No es un proyecto para impresionar a alguien.

Un niño es un corazón entregado para cuidar, un alma que Dios te ha confiado para formar, no para exponer.

Y, lo más importante, un niño debe ser criado no para complacer al mundo…

Sino para ser un HOMBRE.

Un hombre con fe, agradecido, respetuoso.

Un hombre que no les levanta la voz a sus padres, que no pisotea la bondad de los demás.

Un hombre que sabe decir “gracias”, “perdóname”, “te quiero”.

Un hombre que no juega con las almas, que no miente, que no roba, que no traiciona.

¿Sabes qué les pasa a los niños criados solo para ser "perfectos a los ojos del mundo"?

Se convierten en adultos rotos, llenos de miedos, incapaces de amar, incapaces de perder, incapaces de levantarse.

Porque toda su vida se basó en las apariencias, no en el carácter.

Tu hijo no necesita ser el primero de la clase.

No necesita tener un teléfono caro, zapatillas caras, ropa de diseñador.

No necesita ser el más aplaudido, el más admirado, el más elogiado.

Tu hijo necesita ser visto, ser escuchado, ser amado.

Que se le enseñe a perder con dignidad y a ganar con modestia, que se le corrija con paciencia, no con gritos.

Que se le comprenda, no que se le compare.

Que se le abrace cuando cometa errores, no que se le humille.

Porque el mundo no lo amará incondicionalmente.

El mundo lo pondrá a prueba, lo juzgará, lo castigará.

Pero si tiene un padre en casa que crio su alma, no solo su imagen…seguirá siendo un HOMBRE ante cualquier tormenta.

La verdadera educación no significa “ser el mejor”.

La verdadera educación significa “ser BUENO”.

Eso es todo.

El resto viene solo.

Así que no críes a tu hijo para hacer feliz al mundo.

Críalo para hacer feliz al cielo.

Críalo para ser luz, no decoración.

Críalo para ser un HOMBRE, y un día él también sabrá por sí mismo cómo ser feliz.



Autor:EDITORIAL

Comentarios

Comentar artículo