Como madre separada, como mujer y como persona que también ha vivido el desgarro que supone una familia rota, quiero dedicar unas palabras a todos esos hombres que hoy no pueden ver a sus hijos.
Quiero deciros que veo vuestro dolor.
Lo escucho en cada historia que llega, en cada mirada que se pierde al hablar de un cumpleaños vacío, de una foto escolar que nadie os envió, de un abrazo que lleva demasiado tiempo pendiente.
Tener hijos es, para la mayoría, una de las decisiones más importantes y más llenas de amor que tomamos en la vida.
Perder tiempo con ellos, sea por decisiones injustas, por errores propios o por conflictos que se han ido de las manos, es un golpe que hiere en lo más hondo.
Como madre separada sé que la ruptura de una pareja puede llegar a nublarlo todo, la comunicación, el respeto, incluso el sentido común.
A veces se confunde el dolor de adultos con el deber hacia los hijos.